jueves, 23 de agosto de 2012

En la oficina (I)

Hacía tiempo que la veía pasar por delante de mi mesa, cosa de un año o así. Es de esas tías que cuando las ves, de reojo para que no parezca que las miras, darías lo que fuera por meterlas en tu cama. Morena, ojos oscuros, unas tetas no muy grandes, un culo perfecto y unas piernas de escándalo. Las manos preciosas, con unos dedos largos, acabados en unas uñas de fantasía.

Por supuesto, en ningún momento se me hubiera ocurrido ni siquiera pensar que pasaría algo así. Yo me limitaba a admirarla cuando pasaba, y a fantasear con ella de la forma en que lo hacemos los hombres, sobretodo los hombres como yo, que pasamos calientes prácticamente la mayor parte del día.

Aquel día entré al comedor de la empresa como todos los días. Llevaba mi mochila con mis taper, y el hambre bien puesta a esa hora. Entonces la vi, estaba sola en la mesa junto a la máquina de café. Era la ocasión de, al menos, lograr que hablara conmigo.

-¿Me puedo sentar aquí? -pregunté.
-Claro -contestó. Si hubiera levantado la vista del móvil, se hubiera dado cuenta de que había sitio suficiente para que me sentara en cualquier otro sitio; prácticamente estábamos solos.

Me levanté a calentar el taper en el microondas, para volver sólo unos minutos después. La observaba sonreír mientras escribía y leía con el móvil.

-¿El novio? -volví a preguntar, más por ir rompiendo el hielo que otra cosa.
-No, una amiga.
-Debe de ser muy divertida, porque te estás riendo mucho. ¿Me das su teléfono?

Entonces levantó la vista del móvil y me miró. Miró alrededor y volvió a mirarme.

-¿Por qué te has sentado conmigo? -me preguntó, mirándome fijamente, y derritiéndome al mismo tiempo.
-No me gusta comer solo -fue lo único que se me ocurrió decir.
-Qué mentiroso eres.
-No, en serio...
-¿Te gusto? -dijo de repente.
-Sí.
-Vaya... -y sonrió. Se puso otra vez a escribir a su amiga.
-Apuesto a que le estás hablando de mi.
-Lo adivinaste -me contestó sin mirarme.
-Y, ¿qué le pones?
-Eso no te lo voy a decir.
-Seguro que es malo entonces -le dije, en tono de desafío.

Entonces giró el teléfono para enseñármelo. Ponía: "un buenorro del curro está intentando ligar conmigo ahora mismo". Justo llegó la respuesta mientras lo leía: "cuenta cuenta". Le devolví el teléfono.

-A lo mejor quieres contestarle tú -me dijo.
-Mejor que no. Si el caso fuera al revés, yo le pondría a mi amigo que estoy loco por llevarte al huerto.

Ella tecleó algo, y en seguida me lo enseñó: "voy a preguntarle si se atreve a venir al baño conmigo".

-¿Vamos? -le dije poniéndome en pie y ofreciéndole mi mano. Ella se puso en pie y la tomó.

Continuará...

10 comentarios:

  1. No sé si va a ser más divertido imaginar qué va a pasar en ese baño o leértelo a ti...

    (¿esta historia es real?) jeje

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    1. Es muy divertido imaginar estas cosas. Imagínatelo, pero no dejes de leer lo que viene. Prometo mucha acción ;-)

      Casi es una historia real, aunque no ocurrió exactamente así. He cambiado algunas cosas para hacerlo más excitante y emocionante.

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  2. Que continúe, que continúe ya. Me gusta el juego que se traen estos dos.

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  3. Mil gracias mochuelosinolivo..
    Dulce noche..

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  4. Yo ya vengo excitadísima pues me leí por error la segunda parte antes que la primera jajajaja.
    Sigo pensando que esas cosas no me ocurren nunca a mí; yo como toooodos los días en el comedor de la empresa y ná de ná

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  5. Ya te lo he dicho, quítate el anillo y ya verás.

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    1. Ya te lo he dicho: no uso anillo hace siglos!

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    2. Voy a tener que enseñarte a insinuarte a estas alturas?

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